LA INTERNACIONALIZACIÓN (II)

Tanto en su página web como en su material técnico y publicitario, el lenguaje utilizado tiene que estar exento de cualquier error, sin faltas, sin expresiones inexistentes, sin frases malsonantes y sin dobles sentidos que puedan dar pie a malentendidos.

Si se trata de material publicitario, deberá tenerse en cuenta la cultura, los hábitos y las costumbres del país al que va destinado a fin de maximizar su eficacia y no cometer gazapos tan divertidos como el de ese automóvil que bautizó uno de sus modelos como “Pajero” o esa muñeca infantil china que llegó a España con el nombre de “Chichi Love”. También necesitará saber si debe tratar a su target de tú o de usted, cómo sortear cuestiones de género, o si ya existe su eslógan o su nombre de producto en el mercado destino.

En el caso del material técnico, es importante utilizar la terminología adecuada, las fórmulas habituales en un manual o ficha técnica, frases que se entiendan y que no se asemejen a las instrucciones de uso de nuestro DVD de baja gama, rigor técnico, ausencia de errores en la traducción de las condiciones comerciales, contractuales, formularios de pedido, formularios de contacto, pedidos… Si se vende como un experto en transformación de plásticos, no puede presentarse con documentación incomprensible para el ingeniero encargado de instalar y operar la máquina.

Si se presenta a su cliente con un material que no está en su idioma o que está mal traducido, estará dando la imagen al cliente de que no se ha querido gastar el dinero suficiente en presentar un material digno, lo cual va en detrimento de su imagen corporativa, de su fiabilidad y de su credibilidad.

No es lo mismo traducir un comunicado interno de la empresa que un catálogo, un comunicado de prensa o un power point de presentación para una feria comercial. En el proceso de internacionalización, contemple la partida de traducción en el presupuesto como un gasto más de marketing ineludible. No es necesario ir a la traducción más cara ni tampoco a la más barata. Defina bien sus necesidades y busque el servicio que mejor las pueda satisfacer. Hay cientos de empresas de traducción de todo tipo y tamaño que a buen seguro le asesorarán sobre la mejor solución para conseguir que el idioma deje de ser una barrera y se convierta en una ventaja competitiva.