¿Qué es el español neutro?

El concepto de “español neutro” se acuñó en el marco de la traducción audiovisual con el fin de crear una variante de español que pudiera funcionar en toda la comunidad hispanohablante. No se trata de un dialecto, variante regional ni geolecto, sino de un constructo que busca eliminar los términos, expresiones y regionalismos que pueden causar un mayor conflicto y establecer formas que molesten el mínimo posible a las diferentes comunidades hispanohablantes.

El español neutro surge por imperativos económicos, ya que es más barato producir un solo texto neutro que 21 textos específicos para cada país hispanohablante. Si bien en el caso de grandes empresas y productos de consumo masivo se suelen producir diversas variantes de español para que se adapten mejor a los diferentes mercados —Disney, por ejemplo, traduce sus contenidos audiovisuales a hasta 4 variantes de español, y Harry Potter también se ha traducido a diversos geolectos—, la tendencia es generar textos únicos que puedan tener validez en múltiples mercados. Por eso se habla también del español internacional, cuya función sería la de facilitar la comunicación en español en un mundo globalizado.

Naturalmente, el español neutro no funciona en todos los ámbitos y situaciones. Así, por ejemplo, esta variante artificial es una opción muy útil en organismos internacionales, en páginas web dirigidas a un público meta global, en normas y estándares, manuales técnicos, agencias de noticias, etc. No es recomendable, sin embargo, en contextos publicitarios, literarios, de venta directa, etc.

He aquí algunos ejemplos de términos del español de España (izquierda) con su equivalente en español neutro o español panhispánico (derecha):

coger tomar
coste costo
ordenador computadora
vídeo video
acabar terminar
Bibliografía: ¿Por qué debería conocer el español neutro?, Dra. Judith Carrera

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FALSOS MITOS SOBRE TRADUCCIÓN

Traducir es muy fácil, todo el mundo que sepa idiomas puede hacerlo, ¿no es cierto?

En absoluto: no basta con saber idiomas para traducir. La traducción es una profesión que se adquiere mediante formación universitaria superior y años de experiencia en el sector. Para traducir correctamente, el traductor debe poseer no sólo competencias lingüísticas sino también culturales, técnicas, de investigación, de metodología de traducción y de adquisición y procesamiento de la información.

No hace falta contratar los servicios de un traductor, ya hay máquinas que traducen con tan solo apretar un botón, ¿no es cierto?

No hay ningún programa de traducción automática que traduzca un texto de forma correcta al 100% sin intervención humana. Todas las traducciones hechas por máquinas se revisan después, se poseditan, puesto que todavía presentan carencias y fallos.

¿Qué significa traducir?

Expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra. Traducir no es sólo volcar las palabras de un idioma a otro, sino volcar correctamente el significado, el estilo, el registro, la terminología, el formato, la intención del texto, etc.

¿Por qué se tienen que revisar todas las traducciones?

Cuatro ojos ven más que dos.

La traducción sigue siendo un proceso humano y, como tal, está sujeto a errores. Por eso, una vez que el traductor ha traducido el texto, el revisor/corrector lo lee de nuevo para comprobar que no hay errores de comprensión, que no falta nada y que el estilo, el registro y la terminología son los correctos de acuerdo con la finalidad del texto.

NORMAS DE CALIDAD PARA TRADUCCIÓN (I)

Inauguramos aquí una nueva sección para comentar algunas de las normas UNE, EN e ISO existentes actualmente en el sector de la traducción y algunas de las que se están desarrollando en el seno de los comités nacionales e internacionales de normalización.

No entraremos a valorar normas generales de gestión y aseguramiento de la calidad como las ISO 9000, sino que nos centraremos en las normas específicas para la industria de la traducción.

En este contexto, la más implantada hoy en día es la UNE-EN 15038:2006 “Servicios de traducción. Requisitos para la prestación del servicio”, que regula todos los procedimientos implicados en la prestación de un servicio de traducción. Dado que la traducción es un producto cuya calidad depende tanto de criterios objetivos (corrección ortográfica) como subjetivos (si gusta o no el estilo), la norma no busca establecer un control de calidad del producto final sino un control de calidad del proceso de producción. La filosofía de la norma es, por consiguiente, garantizar la calidad del proceso para asegurar la calidad del resultado.

Más sobre la norma UNE-EN 15038 para no entendidos en:
http://www.slideshare.net/Tradeus/norma-europea-de-calidad-en-15038

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ENTENDER UN PRESUPUESTO DE TRADUCCIÓN (II)

[Tradeus Traduccions es una empresa especializada en los idiomas alemán y español con más de 15 años de experiencia en el mercado.]

El alemán es un idioma de palabras compuestas larguísimas que cuando se traduce al español incrementa los textos en un 30% aprox., puesto que en español estas palabras compuestas se convierten en dos o tres palabras.
Ejemplo: Amtsgericht = Tribunal de primera instancia (el texto se ha multiplicado por 3).

Por eso, una agencia o traductor debe trabajar con dos precios: uno para palabra alemana y uno para palabra española, porque de lo contrario está cobrando un 30% más para traducciones al español (ilógico por otra parte en España, donde debería cobrarse más por traducciones al alemán, aunque empresas especializadas como Tradeus no hacen distinciones de combinatoria de idiomas).

Cuando se negocian precios de traducción, por tanto, es importante aclarar si el precio por palabra se refiere a palabra origen o palabra destino. No debe trabajarse con un precio único por palabra, puesto que la diferencia de coste, como hemos visto, puede ser enorme entre un idioma y otro.

Aunque en España se utiliza mucho la tarificación por palabras, en otros países europeos es más común utilizar la unidad de tarificación “línea”. Os lo explicamos en nuestro próximo post…

ENTENDER UN PRESUPUESTO DE TRADUCCIÓN (I)

Ejemplo 1:

Tenemos una traducción del español al alemán y hemos solicitado presupuesto a una empresa de traducciones o traductor. El presupuesto que nos han enviado es el siguiente:

                                                Nº palabras
Texto origen (español)               1304
Texto destino (alemán)                957

Precio x palabra destino          0,11 EUR
Total traducción                     105,27 EUR

Hasta aquí, todo normal. La agencia de traducción o el traductor nos ha dicho que cobra 0,11 euros por palabra destino (en este caso, alemana) y que éste es el coste de la traducción.

Vamos, sin embargo, a darle la vuelta a este encargo: ahora tenemos un texto alemán que tiene 957 palabras y que, una vez traducido al español, alcanza las 1304 palabras. ¿Cuánto nos costaría si el precio por palabra destino es el mismo: 0,11 euros?

                                               Nº palabras
Texto origen (alemán)                957
Texto destino (español)            1304

Precio x palabra destino          0,11 EUR
Total traducción                     143,44 EUR

¡UN 30% MÁS! ¿POR QUÉ? EN EL PRÓXIMO POST TE LO CONTAMOS.